No sé cómo has sido capaz de hacerle daño a una mujer durante treinta años, no sé cómo ella aún sigue queriéndote. Pero de verdad te digo que jamás me vas a separar de ella lo más mínimo, que la quiero mucho más que a mi propia vida y si me llevo una hostia por defenderla, me la llevo. Me da igual. Lo que no voy a soportar es que vuelvas a quejarte de ella, cuando ha sido y es la mejor madre del mundo. Ni un insulto más, de verdad. Ni uno. Y aún menos una lágrima suya.
Desaparece de una puta vez. Por favor. Desaparece, déjala en paz, deja de hacerle chantaje. Todos estamos mejor así. Déjala ya...