Está genial eso de tener amigos cuando estás bien, cuando todo te sale de muerte y brilla el sol y el camino está bien definido. Te hacen sonreír, te ríen tus bromas, son buenos compañeros. Son geniales, los quieres, les cuentas tus secretos y ellos te prometen guardarlos. Y qué buenos amigos, y qué aire más limpio y qué agua más tranquila. ¿Pero qué pasa cuando se nubla el cielo? Cuando sopla el viento, cuando comienzan las olas. Dime si no se asustan, dime si no se miran entre ellos con dudas. Dudas. Dudas de qué les conviene. Y muchos se largan corriendo a su casa, y te dejan allí sin siquiera preguntar. Te dejan a la intemperie sola. Porque ya no brilla el sol, y hace frío, y el viento les hace daño en la cara. Y ya volverán cuando amaine, ¿verdad? Cuando todo se calme. Eso ni son amigos ni son nada.
Panda de falsos hijos de puta. No sé ni cómo miraros a la cara sin escupir. No entiendo como podéis ahora preguntarme que qué tal estoy, después de haberme dejado con toda la mierda encima y no haberme echado ni una mano. Ahora lo que os va es el morbo del qué pasó, ¿no? Si lloré mucho, si lo he solucionado. Porque si sigue el problema otra vez a esconderos debajo de las sábanas.
Porque aquí para dar la cara ya estamos nosotros, los tontos, ¿no? Que ellos nos solucionen los problemas y cuando ya cese la corriente volvemos. Y mientras pues nos dejamos llevar y nos aguantamos lo que nos digan sin personalidad ni palabra. Porque sois todos unos putos borregos sin voz ni voto, porque estáis agilipollados y no tenéis cojones a defenderos por vosotros mismos. Y sí, me parecéis todos unos putos cobardes de mierda, es cierto, pero tiene más: sois unos traidores y unos desagradecidos. Porque si yo ahora estoy como estoy es por haberos salvado el culo, porque sabéis que si yo no hubiese puesto el grito en el cielo en voz de todos ahora muchos no tendríais ni puta idea de matemáticas ni de nada de lo que os están hablando, y seguiríais tragando sin rechistar.
Pero, ¿sabéis? No me arrepiento de nada de lo que he hecho. No necesito vuestra compasión, no quiero que me digáis que lo sentís por mí. Más lo siento yo por vosotros porque os habéis pasado todas vuestra vida lamiendo el culo de los demás para sobrevivir, bajando la cabeza y haciendo lo que los demás dicen sin cuestionaros ni una puta palabra. Yo nunca seré como vosotros, nunca. Nunca me veréis creyéndome algo simplemente porque sí, nunca me arrepentiré de algo que he hecho si en ese momento lo creí correcto.
No, no me siento mal por nada, ni siquiera os odio. Solo siento pena porque el resto de vuestros días seguiréis así, dorándole la píldora a vuestros jefes, siendo los calzonazos de vuestras mujeres o las maltratadas de vuestros maridos, sin capacidad para decir "BASTA YA" en el momento preciso.
Que os vaya bien. Yo ya he aprendido a no intentar cambiar el mundo. Y espero que el mundo se de cuenta que no hay forma de cambiarme a mí.
No dejaré de quejarme por una injusticia que cometan contra mí o mis VERDADEROS amigos.
A todos los demás, que os den por el culo.
Me habéis fallado.