Para escribir tengo que poner la mente en blanco,
y en blanco solo están mis palabras.
Blancas de vacío, de no verte, de nostalgia.
No sé qué nos está pasando,
ni qué va a pasarnos,
ni si algo va a pasar.
Sólo sé que no me arrepiento de nada,
que tú tampoco deberías,
y que estaré aquí para siempre.
Para siempre que no tengas con quien hablar y te sientas solo.
Como yo.