28.12.10

J.


Vivía en un caos. No seguía el ritmo de los demás, demasiado ruido. Cuando tropezaba, nadie la ayudaba a levantarse. Por cada lágrima, cero sonrisas. A ella solo se acercaban pequeños astros sin importancia, soles de plástico, que sólo buscaban calentar debajo del ombligo. Pero ella siempre caía en sus juegos, confiaba en sus pséudosonrisas llenas de deseo. Se abandonaba a ellos y ellos la abandonaban. Poco a poco, dejaron de cobrar sentido los besos. Los ‘te quieros’ se deshacían con tocarlos. Es lo que tiene el humo, existe dos segundos y luego se alza al cielo y como si nunca hubiese existido.

Y ella quería ser como el humo. No quería existir si sus días eran dolorosos, llenos de mentirosos intentando llevársela a la cama, y por la noche nada ni nadie con quien valiese la pena soñar.
El tiempo le hizo dejar de preocuparse por aquellos soles de petróleo que calentaban mal. Empezó odiando su perfume, a tabaco, a quemado, a desesperanza y falsedad. Acabó dándose cuenta que no era más que un cigarro más en su cajetilla. Los consumían en sus labios secos, de papel. Los agotaban, desesperados, buscando en ellos algo que no encontraban en su interior, buscando sentirse mejor. Y una vez acabados, no encontraban sino más soledad y vacío. Los tiraban al suelo, los pisoteaban. Los apagaban.
No quería sentirse un cigarro más, se consideraba una persona. Una persona imperfecta como otras personas. Se alejó de aquellos seres crueles que lejos de ser imperfectos eran desechos que por no querer, no se querían ni a sí mismos. Al fin y al cabo, no eran más que una pérdida de tiempo y lágrimas.
Así, mientras vagabundeaba buscando un lugar alejado de aquellos imbéciles, su fuego se hacía cada vez más débil. Los superficiales astros no buscan flores marchitas, así que dejaron de fijarse en ella al pasar a su lado. No comentaban el sensual tono de sus labios, pues se había apagado. Su pelo estaba enredado y sus ojos habían perdido el brillo. Aquello sólo fue un palo más a su autoestima ya deshecha. Otro más, qué importa, pensaba.
 Que no te quieran no es ningún consuelo a que te quieran mal, creedme.
Pero siguió avanzando y, al fin, encontró el lugar perfecto. El centro de aquel huracán, donde nunca ocurre nada. Esperaba, aunque no albergaba casi esperanzas, que algún día alguien la sacase de allí. Pero nadie sabía de su escondite. A nadie le comentó a dónde iba, nadie le preguntó. Y aunque lo supiesen, aunque se hubieran interesado por pena o curiosidad… ¿a quién le importaba lo suficiente para ir a buscarla? No tenía esperanzas. Bueno, tenía, porque nunca dejan de tenerse. Pero eran las mínimas.
Echó raíces en su centro, donde al menos el ambiente era puro y el humo no contaminaba sus pulmones. Su corazón oxidado y cansado de preguntas y ‘te quieros’ de humo se calmó. Allí no había cuestiones, al igual que no había problemas. Allí no había nada, ni nadie, excepto ella. Ella, viendo las horas pasar, mientras el tiempo permanecía parado.
No sabía si fueron horas, o días, o años. No amanecía en aquel universo donde no soplaba el viento, privado de luz. Sentada, esperando siempre algo que sabía que nunca llegaría. Pero le daba miedo volver al mundo real sola, donde volverían a jugar con ella, volverían a hacerle daño. La única luz que había conocido la irradiaban soles de plástico que sólo ardían de cintura para abajo. Para eso prefería la oscuridad de su escondite.
Mientras, su corazón se moría de frío.
El silencio la incitó a pensar, a darle vueltas a lo vivido en aquel caos que ahora miraba desde lejos, sin dejar que le afectase. Le gustaría pensar que le dolía que nunca nadie hubiera sentido nada por ella, o que ella nunca había sentido tampoco nada por nadie, pero no estaba dolida. Ya no. Y tampoco recordó haberlo estado. Tampoco estaba triste. Pensándolo, ni siquiera estaba, ya no. Había desaparecido y no dejaba que nadie la viese, ni soles, ni lunas, ni estrellas. Pensó que quizá aquello no era lo normal, pero no le preocupaba. No era la única razón por la que sentirse incomprendida. Al fin y al cabo, estaba allí, y sola, ¿no? ¿Qué hay más incomprensible?
Su corazón cada vez tenía más frío, y pronto se dio cuenta que era era la razón por la cual no sentía. Cada vez recordaba más lejanos los sentimientos.
Cayó enferma, intoxicada por el no sentir. No hay médicos que entiendan de eso, no los convencionales. Quizá algún que otro psiquiatra, pero ella no quería psiquiatras. No le hacía falta que le dijesen algo que ya sabía. Estaba loca, vale. ¿Qué solucionaba saberlo?
Notaba sus pulmones rechazar el aire que aspiraba, su corazón estaba tan helado que la sangre se negaba siquiera a acercarse a él. Se moría, y lo sabía. Pero no lo sentía. No estaba triste. No sentía nada.
Se estaba muriendo poco a poco y no tenía fuerzas ni ganas de evitarlo.
Y, de pronto, una luz.
Se le antojó demasiado lejana, pero estaba junto a ella. Era una luz tan débil que no la había visto antes, pero llevaba días acercándose. Pensó que estaba muerta, y casi lo sintió como un consuelo. Pero no era así. Era una persona.
Las almas brillan, ¿sabéis? Sólo algunos humanos se dan cuenta. Hay personas sin alma, porque nacen sin ella, porque la pierden. O porque se les apaga. El alma es lo que sentimos, lo que no tiene explicación. Lo que en teoría no nos haría falta para estar vivos, pues tenemos un cuerpo que se las apañaría bien sin ella, pero sin embargo, ahí está. Repleta de luz y emociones. Casi siempre.
El alma de ambos estaba en las últimas, por eso su intensidad. Pero él, a diferencia de ella, aún no había perdido la esperanza. Había seguido andando, sin permitirse parar a descansar. Y al fin había encontrado lo que buscaba. Su luz brilló un poco más, hasta despertarla. La ayudó a ponerse en pie. 
Se miraron el uno al otro, con cuidado, intentando olvidar lo vivido. Ambos sabían que si pensaban, si se hacían preguntas, saldrían corriendo a esconderse de nuevo, a esconderse en la triste soledad. Pero estaban cansados de vivir ocultos a la realidad. Él estaba convencido que no todas las lunas eran lunas de plástico maquilladas, tenía esperanzas de encontrar una de verdad, una que sangrase si le hacían daño, una a la que curar y cuidar.
La luna que tenía enfrente estaba tan llena de cicatrices que casi no podía contener las lágrimas. Al verle, su luz plata se iluminó un poquito. Un poquito más, cada segundo, quiero decir. Volvía a sentir.
Lo miró a los ojos, buscando aquello de lo que carecían el resto de seres que había conocido. Y lo encontró. Sus ojos castaños brillaban, como su alma. Tenía algo dentro, algo grande, increíblemente grande y cálido. No era una maldita cáscara vacía. No aparentaba ser algo que no era. Volvieron las esperanzas.
Se acercaron más, y él notó el frío de su corazón. La abrazó, y ella se dejó, sintiéndose extrañamente bien. Extrañamente feliz. 
Nunca la habían abrazado
Dejó que su cuerpo la rodease y calentase su pobre corazón helado. Le devolvió el abrazo, con lágrimas en los ojos. Le besó en los labios, lloró en su hombro. Notó mil sensaciones distintas nacer en su interior, cosas que nunca había sentido. Un nuevo huracán, pero que no la descolocaba y confundía. Un huracán de sentimientos alegres, de ganas de saltar y gritar. De libertad, de felicidad.
Supo que él la entendía, incluso sin palabras. Le secó las lágrimas, la cogió de la mano.
La condujo lejos de aquel lugar frío y triste, sin soltarla ni un momento. Su mano no quemaba, no buscaba quitarle la ropa. Se sintió infinitamente feliz por el simple hecho de tenerlo al lado, y de que se preocupase de sacarle de aquel infierno. No se había dado cuenta hasta ese momento de lo horrible que resultaba haber pasado tanto tiempo allí, sin moverse. Sin inmutarse.
 Sin haberlo conocido antes
Aunque hubiese merecido la pena la espera.
Siguió avanzando, hasta ver aquel caos frente a ella. De nuevo, tuvo miedo. Dejó de avanzar y soltó su mano. ¿Y si solo se camuflaba bajo una falsa apariencia, pero buscaba lo mismo que los demás? Lo miró a los ojos. Podía ser, podía engañarla. Podía desaparecer después de haberla cautivado. Hay tantas personas crueles, que adoran herir a los demás... Pero sentía que él era diferente, que era de verdad. Quería sentirlo. Su calor no quemaba y sus labios eran suaves. Sus ojos brillaban.
Decidió arriesgarse, a pesar de saber que si volvía a caer no podría levantarse. Él le prometió sin palabras que nada malo iba a pasarle, sólo con un beso. Cogió su mano, cerró los ojos. Notó como volvía el olor a humo, petróleo y alcohol, el ruido, la gente… Pero cuando volvió a abrirlos, todo estaba en orden. Él hacía que todo estuviese en orden.
De pronto, todo tenía sentido.
Volvía a sentir, pero esta vez lo agradecía. Sentía ganas de saltar, de reír, de abrazar al luminoso ser que se había recuperado con ella, en el que se había apoyado, que había calentado su corazón a la vez que calentaba el suyo. 
Sintió que, a partir de entonces, ya no podría vivir sin él. Y se lo dijo.
Y él sonrió. 
Sólo eso, sólo sonrió.

Pero te prometo que no hizo falta nada más, que nunca nada me he sentido mejor que ese gesto. Puedo jurar que nunca he vuelto a ver nada tan bonito como su sonrisa.

Hace mucho tiempo que escribí esto. Concretamente, el 20 o el 21 de noviembre. Antes de que ocurriese todo esto. Tenía ganas de que lo leyeses. Te amo.

...

No me conoces, no sabes quién soy. Nunca me has oído hablar, no has visto mi sonrisa, no te he dicho ninguna broma, no me has dado ni una sola oportunidad. Has decidido juzgarme por algo que escribí, y en vez de hacerlo para bien, fijándote en lo bueno, has elegido darle la vuelta a todo, convertir una historia de amor en un relato cerdo y superficial. Pues bien, yo no puedo hacer nada, yo no voy a hacer nada. Nunca hubo mayor ciego que aquel que no quería ver.

14.12.10

M y o n l y e x c e p t i o n.



Sólo quiero que se acabe esta maldita monotonía de exámenes, deberes y profesores para quererte a cada segundo del día. Me encantaría empezar un nuevo año contigo.



13.12.10

Adoro saber que soy tuya.

Ojalá lo supiese el resto del mundo, aunque en realidad... qué más da.
Mientras lo sepas tú, y mientras lo sepa yo, ya lo he dicho muchas veces.
El resto sobra.

Un cambio.

Necesito respirar de nuevo.
Odio el color negro.

Impotencia e Impaciencia.



I wish I was special, you're so fucking special...


Adoro cada centímetro de tu ser, me gustaría ser capaz de demostrártelo de alguna forma, pero soy fatal demostrando cosas. Hago todo lo que puedo pero siempre pienso que nunca es suficiente. Mis formas son simples y fáciles, aburridas. No como las tuyas. Mi niño consigues enamorarme con cada gesto, cada sonrisa, cada movimiento involuntario, cada regalo inmaterial, cada idea... Lo único que yo puedo darte que de veras se me dé bien son las palabras. Pero las palabras, por muy reales que sean, saben a poco sin actos, y el día que dejen de complacerte lo entenderé. Pero mientras que sean mis labios los que quieras besar yo seguiré intentando hacerte feliz -y conociéndome, si llega el día en el que te canses de ellos, seguiré intentándolo-. A palabras o gestos simples. Como pueda, como sepa.
A veces me gustaría besar cada milímetro de tu piel, fundirme con ella. 
Intentaré ser mejor por ti, ¿de acuerdo?
Me esforzaré, haré todo lo posible.
Me gustas mucho, Jorge. Demasiado...

The notebook.

- ¿Te quedarás conmigo? 
+ ¿Quedarme contigo? ¿Para qué? ¿Para estar todo el tiempo discutiendo? 
- Eso es lo que hacemos, discutir. Tú me dices cuando soy un maldito arrogante y yo te digo cuando das mucho la tabarra, y lo haces el 99% del tiempo. Sé que no puedo herir tus sentimientos porque tienen un promedio de 2 segundos de rebote y otra vez vuelves a la carga. 
+ ¿Entonces qué? 
- Pues que no será fácil, va a ser muy duro. Tendremos que esforzarnos todos los días y quiero hacerlo porque te deseo. Quiero tenerte para siempre, Tú y Yo todos los días. ¿Harías algo por mí?.. Por favor imagina tu vida dentro de 30 o 40 años, ¿cómo la ves? Si es junto a ese hombre, vete. Te largaste una vez y lo soportaré otra si creyera que es lo que quieres, pero jamás tomes la vía fácil. 
+ ¿A qué vía te refieres? No hay ninguna fácil, haga lo que haga alguien acabará sufriendo.
- ¿Podrías dejar de pensar en lo que quieren los demás? Incluso olvida lo que yo quiero y lo que él quiere o lo que tus padres quieren,¿tú qué quieres? 
+ No es tan sencillo.


Sí que lo es.

12.12.10

No tengas miedo.

Damos un paso, y otro, y otro. Siempre con el miedo de caer, de que algo falle, de tropezar o resbalar en el hielo. Hay tantos peligros cuando comienzas a andar, ¿cierto? Tantas dudas, tantos miedos, tantas inquietudes y preocupaciones. ¿Y si ella no quiere? ¿Y si vamos demasiado rápido? ¿Demasiado lento? ¿Le aburro? ¿Me quiere? No dejamos de hacernos preguntas, para las que no hay respuesta. Puedes cuestionárselas a esa persona junto a la que caminas y que no quieres que te deje atrás, pero no siempre se dice la verdad. A veces, las personas nos mienten "por nuestro bien". Quizá algo falle y ella no quiera decírtelo, por miedo a que te duela. Aunque en el fondo solo servirá para solucionarlo.
Por eso, la mejor manera de contestar a esas preguntas es no hacerlo, sino esforzándote. Tratando de ser mejor. Demostrándole a esa persona que la quieres lo suficiente para frenar y tomarte las cosas con calma, que confías en ella si quiere ir más rápido, que ella es tu mundo. No el dejes otra alternativa que quererte. No dejes que se aburra a tu lado con conversaciones estúpidas, llévala a un lugar precioso a contemplar el amanecer, déjala sin palabras.
Olvida tu miedo a fallar, y confía en ella. Y haz que ella pueda confiar en ti.
Mejorad uno por el otro.
Cread un mundo nuevo.
Contigo he perdido el miedo a todo. Eres algo nuevo por descubrir que no me canso de mirar. Eres alguien con quien iría al fin del mundo, con quien me quedaría dormida en el sofá viendo la tele, sin aburrirme. Alguien con quien quiero vivir mil y una cosas, con quien fundirme, con quier arder. ¿Has pensado alguna vez en todo lo que quieres hacer conmigo? Yo contigo sí. Pero nunca se me acaban las ideas.
Ojalá, cuando quisiésemos, pudiésemos evadirnos de la realidad a donde nadie nos conociese, a nuestro nuevo mundo, a nuestro lugar feliz. Ojalá no hubiese nadie en las calles cuando quiero quererte, ojalá nadie mirase raro. Ojalá tu sonrisa nunca se borrase.


¿Te he dicho alguna vez lo mucho que me encanta(s) cuando sonríes en mitad de un beso?

11.12.10

Sólo quiero tu boca.

;)

Quizá sólo necesite perderlo todo.

Y así saber apreciar de una puta vez todo lo que tengo, todo lo que me das.

Dudando de si esto merece la pena.

Si yo merezco la pena, si te quiero, si me quieres. Si este mundo que hemos creado no es más que otro castillo de cartas que se derrumbará en su punto más alto, como siempre, y que me dejará caer contra el suelo, la realidad, una vez más. Tengo ganas de llorar pero no me sale, ganas de llamarte pero no de oír tu voz, ganas de sentir algo aunque sea tristeza, y no este vacío que me acosa.
No quiero besos, ni tuyos, ni de nadie.
No ahora.

10.12.10

Besos que saben a cerveza.

Sonrisa que no tienen precio. Gracias por calmar el huracán de mi alma, cuando empezaba a volver a formarse. He de admitir que a veces dudo, que pierdo equilibrio, pero tú conoces la forma de estabilizarme, de evadirme, de sacarme una sonrisa. Me he preguntado mil y una vez qué pasaría si tú y yo... bueno, si un día dejásemos de ser tú y yo, ¿me entiendes? Si un día fuésemos simplemente Jorge... y Lena. Que dejásemos de ser un conjunto, un nosotros. A veces me lo he planteado como posibilidad.
Pero cuando llego a la conclusión de que se acabarían momentos como hoy, como todos los días. Que ya no habría persona que me recogiese de la academia, que nadie fumaría conmigo cajetillas y más cajetillas, que me besaría cuando le prohibiese hacerlo, que aguantase días tristes, que me sacase una sonrisa donde solo había dolor, que estuviese ahí siempre que lo necesitase...
Sé, porque no soy tonta, que alguien distinto podría hacerlo también, hacer las mismas cosas. Pero no tendría los mismos gestos, la misma sonrisa.
Eres imprescindible.

9.12.10

Hoy es uno de esos días malos.

Me agobio sólo de pensar lo muco que me queda por estudiar, los tres exámenes más difíciles, y las notas que voy a tener este trimestre. Me siento un maldito desastre incapaz de hacer nada bien, que fuma y fuma a escondidas para ocultar entre el humo sus problemas.
Me siento una mierda.

...

Era lo que más ansiaba cada día, leerte.
Escuchar tu corazón.

8.12.10

Cigarros de liar que nunca se apagan.

No quiero pensar en el futuro porque hay posibilidades de que no estés, y eso duele. Prefiero dedicarme a vivir este presente a tu lado, siendo tú este sol de invierno que calienta mucho más que el verdadero, que mi alma triste ansía sentir a cada momento que no está al lado tuya. Me gustas mucho, mucho. No te lo digo como se lo dicen ellos, te lo digo porque me lo piden los dedos, la piel, cada parte de mi ser. A todas ellas les encantan. Mis manos no quieren separarse de las tuyas, mis ojos podrían mirar a los tuyos sin pestañear, siglos y siglos. Y qué decir de mis labios que ya no sepas.
Quiero jugar contigo a todos los juegos que sé, y a todos los que nos quedan por aprender. Quiero que nadie nos comprenda y eso nos haga aún más cómplices. Quiero que envidien nuestras imperfecciones aquellos que se creen perfectos, que les duelan nuestros defectos por no ser suyos. Quiero ser la guitarra a la que toques cada noche antes de dormir, quiero inventar todas las melodías que quedan por inventar, y repetir la que todos se saben de memoria. Quiero enredarme en tu pelo cuando no haya sábanas, oler tu perfume. Quiero crear cosas nuevas. Bañarnos desnudos a la luz de la luna.
Quiero contarte todos mis miedos para que los espantes, llorar todas mis lágrimas y que seas tu quien las seque. Que cuando salga corriendo, seas tú quien me persiga. Que seas tú el que me encuentre en mis nubes cuando me esconda de este mundo que no comprendo, y que me ayude a bajar. Y buscarle un sentido que tiene. Quiero reír de tus tonterías y escuchar lo profundo de tu corazón hablar.
Quiero todo, absolutamente todo contigo. Quiero ser olas y viento y una cometa que manejes.
Lo único que te pido y que no quiero, es que te marches, que desaparezcas.
Si un día salgo corriendo, y no me paras, no dejaré de hacerlo hasta tropezar. Y ya sabes qué pasa cuando yo tropiezo.
Si alguna vez subo a mi nube y es otro el que viene a bajarme, no lo haré. Saltaré desde lo alto y de cabeza.
Cerrando los ojos.
Y cómo último deseo, que seas tú el que me rescate.
Me tienes a tus pies y eso es algo que pocos pueden decir. Yo, que era la que tenía todo bajo control. Que si notaba que algo fallaba lo tiraba todo por tierra y desistía. La que jamás ha luchado porque tiraba la toalla mucho antes de empezar.
Me tienes tan desquiciada que no sé.
No sé.
Me consuelo que aunque no estés aquí, en mi portal, en mi cama, en mi sofá o entre mis brazos, estás en mi cabeza.
De ahí no te vas a ir nunca.
¿Verdad?
Quiero que lo prometas.
Si te vas, y sólo queda la ceniza, y el recuerdo, prometo no volver a fumar.
Lo juro.

Salvaje y libre.

Lo siento, de verdad. Siento haberme puesto de parte de quien siempre estuvo en contra, pero es que no puedo oírte decirte esas tonterías. ¿De veras lo piensas? ¿De veras quieres ser una persona miedosa sin pasión que  deja que lo manipulen? ¿Sumisión? Yo no puedo ni pensarlo. Soy un alma libre, desde muy pequeña he soñado con tener alas. No sabes lo que es eso.
No puedo permitir que nadie me controle, no puedo dejar que alguien me diga lo que tengo que hacer. Me pone de los nervios que no me dejen hacer lo que me apetece a cada momento. Puede sonar egoísta, pero dudo que lo sea. Amo ayudar a los demás, y querer a todo el mundo. Pero no que me obliguen a hacerlo. Así de simple.
Odio cuando mi madre me cronometra las horas sólo poque ella cree saber cuántas debo estar estudiando y cuántas he de tener de ocio. Odio cuando vuelvo a casa sin ganas de hablar y me pregunta una y otra vez qué he hecho. Me siento imbécil teniendo que dar explicaciones, teniendo que estar sometida a lo que alguien cree que es mejor para mí. Sé que a veces me equivoco, pero también ellos lo hacen. Todos, absolutamente todos, nos equivocamos. Y si tú ahora me prohíbes para que no lo haga, lo haré más tarde, cuando tú no puedas controlarme, y entonces será más grave. Me enerva que todos creamos que nuestra verdad es la verdad.
A veces sólo quiero desaparecer.
Echar a volar, libre como un pájaro. Volar muy alto y muy lejos.
A un mundo nuevo donde no existan las leyes, porque no son necesarias. Donde todos pensemos en los demás antes que en nosotros mismos, donde no existan las malas personas, ni la hipocresía. Donde nadie controle a nadie, sino que todos nos apoyemos los unos en los otros.
Quiero crear un mundo nuevo contigo, aunque sé que es imposible.
Y si todo falla desaparecer en una casa en medio del mar, donde nadie nos encuentre.
Donde sólo estemos tú y yo.
Vida, dijiste que no eras nada. Pero yo tampoco lo soy. Ni ellos. Por sí mismo, nadie lo es. Somos lo que le importamos a las demás personas. Somos lo que lo demás lloran por nosotros y se preocupan, lo que harían por nosotros, lo que estarían dispuestos a afrontar o a luchar.
Dijiste que para ti, tú no eras nada.
Muy bien. Yo te digo que, para mí, tú eres todo.

Consigues hacerme llorar de felicidad.

Y me da igual que no quieras que vuelva a llorar por ti, porque de esta forma solo lo haces tú y es otra de tus cualidades. Gracias por quererme y dejar que te quiera, gracias por elegirme. Gracias pro todo, joder.
Te quiero.

6.12.10

Buceando en tus podridos charcos.

Y mi cabeza que no para de pensarte, y cómo pesas...

Por favor, vuelve ya. Me está matando tu ausencia, me duele. Fumando en un balcón imaginando que tú estás a mi lado, cerrar los ojos y soñarte de noche y de día... Me canso de escribir que te echo de menos.

Olvídame, dices.

Olvidado ya estabas cuando conocí sus ojos marrones. Ahora simplemente estás bajo tierra, te has convertido en polvo. Puedes pedirme perdón mil veces y besarme los pies que no servirá de nada, aunque sé que no lo harás. Me arrepiento de todo, ¿me escuchas? De todo. Nunca me he arrepentido tanto de algo. Me arrepiento de nuestra primera vez en un baño, me arrepiento de haber estado contigo en lugares maravillosos que tú nunca has sabido apreciar, me arrepiento de habértelo dado todo a cambio de nada. Siento haber sido una niñata engatusada por tus ojos azules. Pero nunca más volveré a hacerlo. No me pidas perdón, ya es tarde.
Adiós, Sergio, adiós.
No hasta luego, ya se acabó. Hasta nunca.

Su piel, que me corro si me roza su piel.

Recuerdo tu cuerpo contra el mío, quitándome el frío, compartiendo tu calor. El olor de tu sudor, tus besos, los suspiros... La falta de respiración y los escalofríos. No hay momento que no haya quedado grabado a fuego en mi memoria.
Tumbados, mirando el techo, susurrando, imaginando que algún día lo que observemos no será el techo de una habitación sino las estrellas. Abrazados, en la oscuridad, tú quejándote de mi piel pálida, yo adorando tu cuerpo. La risas, los gestos. Quiero vivirlo todo una y otra vez, quiero que me acompañes todas mis noches, quiero tenerte muy cerca.
Joder te echo mucho de menos...

Cualquier día te pueden joder.

Quiero desaparecer.

5.12.10

Te odio, S.

Pero aún me odio más a misma, por haberte soportado todo este tiempo, por no haber visto como eras desde el principio, pro haber permitido que jugases conmigo así. He de admitir que me duele tu indiferencia, que te perdonaría si me lo pidieses, pero sé que no vas a hacerlo ye so me duele aún más. Nunca nadie ha sido nada para ti, y yo aún menos. Yo he sido tu diversión cuando nadie te quedaba, la que llamabas, te follabas, y hasta luego. La que te esperaba dos horas en la parada porque estabas "enfermo", la que, a pesar de todo, siempre ha estado ahí para ti por muchas veces que le fallases. Porque recordaba tus ojos azules y creía ver algo de cariño en ellos. Pero ahora sé que fue inventado, que todo lo que buscabas estaba mucho más abajo del corazón, justo debajo del ombligo.
¿Cómo he podido ser tan gilipollas? ¿Cómo he podido concederte siempre todo lo que has querido y más?
Me duele que desaparezcas, es cierto, porque eras parte de mi vida. Una parte que quizá era mejor olvidar pero no quería. Pero no queda otra, ¿sabes? No queda otra. No voy a volver a contestarte un privado, que no se te vuelva a ocurrir pedirme que vaya a verte o decirme que me echas de menos.
Te odio. A ti y a tu maldita forma de fumar y de liar cigarros.
Pero por fin, cómo ellos, te has apagado.
No recordaba lo bien que me hacías sentir, lo mucho que eres. Lo bien que estoy contigo. Podría pasarme horas y horas hablando contigo, de cualquier tontería, de cosas importantes, de todo. Me encanta escucharte y que me escuches. Me encanta que a pesar de haber pasado sin vernos un par de meses al volver a vernos tengamos la misma confianza de siempre, que podamos decirnos lo que queramos, que nos entendamos a la perfección. Te echaba muchísimo de menos, enana de ojos preciosos, te echaba mucho, mucho de menos.
Quiero fiestas contigo, quedan pendientes un par de drogas, sé que me entiendes.
Te quiero Merceditas :)

No sabe igual el humo,

si no lo comparto contigo. No sabe a nada, solo a humo.
No quiero salir a la calle porque nadie me dejará la chaqueta si hace frío.
Y porque, aunque me la dejen, si no huelen a ti no las quiero.

Forever.

Tuve miedo por primera vez en estas cosas. Lo he hecho mil veces, de mil formas, tú lo sabes. Pero esta vez tuve miedo. No... no sabría explicar bien por qué, o quizá es que eran demasiadas cosas. ¿Y si lo hacía mal? ¿Y si no soy lo suficientemente buena para él? Si hay algo que odie aún más que mi aburrida personalidad es mi cuerpo, ¿y si tampoco te gustaba a ti?
...
Quizá pienses que para mí es fácil, pero no, para mí fue increíblemente difícil decirte que tenía ganas, que quizá no te diste cuenta de lo mucho que estaba temblando... Pero te diré una cosa, en cuanto me di cuenta que eras tú, que eran tus labios, tu respiración, tu cuerpo, todo aquello se evaporó. Tú no vas a hacerme daño, lo sé. No tengo por qué tener miedo.
 Jorge no puedo escribir lo que sentí porque sé que no hay palabras. Porque fue demasiado, porque no creo que exista nada mejor, porque te quiero, jolín, porque eres vida.
Te voy a echar de menos.

4.12.10

¿Ha sido real?

Casi no puedo creerlo, casi no puedo creerte. Eres tan perfecto, tan... todo. No sé si te merezco pero mientras estés junto a mí jamás te pediré que te separes, mientras quieras estar conmigo no habrá dudas, ni miedos, ni fantasmas. Dios es que aún no puedo creerlo..
Si eres el interior perfecto en el cuerpo perfecto.
Si solo quiero abrazarte.
Si solo pensar en estos cinco días me están matando.
Te amo, joder.
Déjame que sueñe esta noche con este día perfecto, mañana te escribiré algo mejor.
Mi vida.

3.12.10

Mi mundo se llama Jorge.

Me gustaría escribir pero me tiemblan las manos. Por hoy creo que ya te he abierto el corazón lo suficiente.
Aunque aun me quedan muchas cosas por compartir contigo. Cosas infinitas e inmateriales. Dios, no tengo ganas pero mis manos se mueven sin pensar. Recuerdo tu sonrisa y se me ilumina el alma. ¿Por qué sonríes? Porque sí, ¿y por qué no? ¿Y cómo no hacerlo, si él existe?
Si ese es motivo más que suficiente como para que siga respirando, como para que mi corazón siga latiendo. Estás en la luz del sol, y en el frío de la calle, y en cada esquina. Esta tu olor en mi ropa, y en mi pelo. Está el humo de tus cigarros en mis pulmones y tu sabor en todo mi cuerpo. Quiero estar contigo y es una tortura no poder estar las veinticuatro horas del día a tu lado. Una tortura cada despedida. Me quedo en blanco al recordar cada beso, no sé cómo describirlo.
Somos como dos luces, brillando a la vez aunque pocos lo vean. Los ciegos no pueden apreciarlo, lo que pueden pronto se quedan cegados. Qué dolor sienten por no quererse como nosotros, ¿cierto? Me falta el aliento cuando estás cerca, cuando he pasado dos segundos sin verte y vuelves a aparecer. Cómo cuesta cerrar los ojos cuando estoy contigo, qué difícil abrirlos cuando te sueño.
Somos dos árboles enredados, enredadas las raíces y las ramas, enredados hasta hacerse uno. Para toda la eternidad sin separarse, ¿te imaginas? Bebiendo de tus besos e ignorando el sol. ¿Qué mierda de estrella es esa comparada contigo? Nada, un cigarro a punto de consumirse. Somos aire que los demás no respiran porque se intoxicarían, hechos de un componente raro y diferente. Somos nada para quien no importa, eres el todo sin el cual estoy sola.
Me daba miedo depender tanto de una persona, ¿sabes? Porque siempre que lo hacía mis sentimientos se quedaban solos, de pie aguantando vendavales, me moría de frío mientras que ellos no se daban cuenta. siempre he intentado ser fría, pero fallo. Acabo rindiéndome y ellos me ganan la batalla.
Pero esto no es una batalla, por fin. Esto es un paseo junto a la playa, dos personas calentándose frente a una hoguera, un paisaje precioso que nunca te cansas de observar. Dos corazones latiendo al compás, ¿me entiendes? Espero que sí, eres la única persona que puede..
Hoy te he dicho que quiero pasar el resto de mis noches así, contigo, y no sé si sabes bien lo que eso significa. No quiero que sea otro, no quiero volver a ver a nadie más. NADIE. Sólo tú y yo, y punto. Y querernos entre susurros y gritos, y querernos delante de la gente y a solas. Y que todo el mundo sepa que nunca más seré de nadie que no seas tú. He sido un alma libre mucho tiempo, me han hecho daño y sé que yo también lo he hecho. Pero siempre libre, siempre pensando en mí.
Ahora yo no importo, importamos nosotros.
Y a lo de más que le den.
Quiero que seas tú quien me despierte por las mañanas, o despertarte yo a ti. Quiero que mis cinco sentidos estén puestos en ti, y cogerte de la mano y no soltarte. Y ver la tele tumbados en el sofá con una manta, y besarte bajo la lluvia que yo tanto odio y a ti tanto te gusta, y mirar la luna contando mil historias. Y bañarnos juntos en una bañera enorme y... y yo qué sé, joder.
Eres tan dulce cuando te metes conmigo, tan especial.
Gracias por existir, Jorgito.
Te quiero de corazón.

Suave, escucho tu respiración..

http://www.youtube.com/watch?v=xml2lYUrr5A

Eres música para mí. Y amor, y calor. Escalofríos, alegría, ganas de saltar, mordiscos, más escalofríos...
Eres todo.
Es mi mundo y mi sonrisa.
Te quiero.

Ha vuelto a salir el sol.

Siento crecer algo muy dentro, siento que ya nada más puede pararme, que soy invencible. Voy a destrozar este mundo, voy a convertirlo en polvo para construir uno nuevo. Mejor, más bonito, lleno de montañas que escalar juntos, de playas infinitas y desiertas por las que pasear, de acantilados de los que saltar cogidos de la mano, de lugares a la sombra donde ni el sol pueda encontrarnos...
A veces quiero que todo desaparezca y que sólo existamos nosotros dos..

2.12.10

Jorge.

Seguí caminando, sin esperanza de llegar a ninguna parte. Sólo por no quedarme parada, por no tirar la toalla. Para que no pudiesen decirme que no lo intenté con todas mis fuerzas. Pero poco a poco me abandonaban, y temía el día en el que no pudiese más, y cayese en el pavimento frío y duro. Sabía que en el momento que lo hiciese, no volvería a levantarme. Que alguien vendría y me vería allí tirada, y quién sabe qué haría con mi cuerpo inerte. Hay tanto loco en este mundo.
Así que simplemente seguía adelante, sin rumbo, sin luz guía. A veces cerraba los ojos porque así era más fácil. No me preguntaba siquiera a mí misma dónde esperaba llegar. No me hacía preguntas porque sabía que la búsqueda de la respuesta me cansarían mucho más que los pasos. Y no quería parar, había algo de mí que me decía que no debía, aunque mi alma sangrase de soledad más que mis pies por las heridas.
Y la pregunta que ahora me hago es: ¿Valió la pena?
Bueno, miento. No me la hago.
Sería absurdo, es demasiado obvio.
Un día, dejé de caminar. Me choqué con algo, sin querer. Como siempre, andaba con los ojos cerrados, así que no pude prever el obstáculo que ante mí se alzaba. Cuando los abrí, lo tenía tan cerca, que no pude reaccionar. Primero, su sonrisa. Preciosa, perfecta, cálida. Su pelo rizado. Sus ojos marrones. Su olor a no sé qué, a bienestar, a seguridad, a tabaco. Su calor. Por último, la chica que lo acompañaba cogiéndole de la mano.
Valió la pena, y tanto que valió la pena. Aunque hubiese preferido con una goma de borrar eliminarla a ella, y ocupar el lugar a su lado, para caminar abrazados. Para que su olor se quedase en mi ropa, para dibujar su sonrisa y pegarla en la pared de mi cuarta, y besarla cada vez que me levanto.
Empecé a darle vueltas a la cabeza, no por dudas, ni por miedo. No tenía posibilidad y lo sabía, pero así lo tenía más tiempo dentro de mí. Cierto es que prefería tenerlo enfrente pero no había otra. Necesitaba volverlo a ver, necesitaba esa sonrisa de nuevo.
Y el resto de la historia ya os la sabéis, ¿cierto?
Lo tenía en la cabeza y ahora está a mi lado. Bueno, no ahora, metafóricamente, claro. Y lo va a estar siempre, si es que quiere.
Valió la pena, ya lo creo.
Ahora ya no camino sola y, cuando uno de los dos se para, el otro tira de él.
Es perfecto.
Y yo, a su lado, también me lo siento.

1.12.10

Enferma.

¿Quieres que te explique lo que es el amor? Amor es dejarlo todo por una persona y hacer oídos sordos a lo que tu alrededor diga, rendirse a ella y que te corresponda. Amor es salir a la calle a pesar del diluvio torrencial y esperar dos horas bajo éste a que llegue, sólo por ver su sonrisa aunque sea por dos segundos. Amor es la necesidad de escuchar, leer, o escribir su nombre en todas partes, de oler su perfume a todas horas aunque hayan pasado días desde la última vez que lo viste. Amor es que conozcas a la perfección el ya de por sí perfecto angulo de cada una de sus sonrisas, y saber que una de ellas solo te la dedica a ti. Amor es estar aquí escribiéndote esto, sabiendo que como esto siga así pronto lo haré en cada pared de mi casa y, más tarde, en el resto de la ciudad. Amor es que quiera dormir contigo aunque no tenga sueño. Amor es preferir  pasarme una puta tarde discutiendo contigo, oyéndote quejarte de mis manías, viéndote hacer el tonto y meterte conmigo, que hacer el amor en la casa vacía de otro.
Amor es lo que he aprendido de ti, que aún nadie me había enseñado.
Amor eres tú y, yo, y lo que quiero hacer contigo.
...

Dios mío, ¿POR QUÉ ME GUSTAS TANTO?
Vida mía, me da tanto miedo que me faltes...

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo.

Que a pesar de todo somos parecidos, sino iguales.
Que al fin y al cabo, cuando has encontrado a tu otra mitad, por mucho que dudes y te intentes separar de ella, siempre vas a volver a su lado. Y ella al tuyo.
O eso espero.