8.12.10

Salvaje y libre.

Lo siento, de verdad. Siento haberme puesto de parte de quien siempre estuvo en contra, pero es que no puedo oírte decirte esas tonterías. ¿De veras lo piensas? ¿De veras quieres ser una persona miedosa sin pasión que  deja que lo manipulen? ¿Sumisión? Yo no puedo ni pensarlo. Soy un alma libre, desde muy pequeña he soñado con tener alas. No sabes lo que es eso.
No puedo permitir que nadie me controle, no puedo dejar que alguien me diga lo que tengo que hacer. Me pone de los nervios que no me dejen hacer lo que me apetece a cada momento. Puede sonar egoísta, pero dudo que lo sea. Amo ayudar a los demás, y querer a todo el mundo. Pero no que me obliguen a hacerlo. Así de simple.
Odio cuando mi madre me cronometra las horas sólo poque ella cree saber cuántas debo estar estudiando y cuántas he de tener de ocio. Odio cuando vuelvo a casa sin ganas de hablar y me pregunta una y otra vez qué he hecho. Me siento imbécil teniendo que dar explicaciones, teniendo que estar sometida a lo que alguien cree que es mejor para mí. Sé que a veces me equivoco, pero también ellos lo hacen. Todos, absolutamente todos, nos equivocamos. Y si tú ahora me prohíbes para que no lo haga, lo haré más tarde, cuando tú no puedas controlarme, y entonces será más grave. Me enerva que todos creamos que nuestra verdad es la verdad.
A veces sólo quiero desaparecer.
Echar a volar, libre como un pájaro. Volar muy alto y muy lejos.
A un mundo nuevo donde no existan las leyes, porque no son necesarias. Donde todos pensemos en los demás antes que en nosotros mismos, donde no existan las malas personas, ni la hipocresía. Donde nadie controle a nadie, sino que todos nos apoyemos los unos en los otros.
Quiero crear un mundo nuevo contigo, aunque sé que es imposible.
Y si todo falla desaparecer en una casa en medio del mar, donde nadie nos encuentre.
Donde sólo estemos tú y yo.
Vida, dijiste que no eras nada. Pero yo tampoco lo soy. Ni ellos. Por sí mismo, nadie lo es. Somos lo que le importamos a las demás personas. Somos lo que lo demás lloran por nosotros y se preocupan, lo que harían por nosotros, lo que estarían dispuestos a afrontar o a luchar.
Dijiste que para ti, tú no eras nada.
Muy bien. Yo te digo que, para mí, tú eres todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

e'cribe tu coment loqui