No sé cómo has sido capaz de hacerle daño a una mujer durante treinta años, no sé cómo ella aún sigue queriéndote. Pero de verdad te digo que jamás me vas a separar de ella lo más mínimo, que la quiero mucho más que a mi propia vida y si me llevo una hostia por defenderla, me la llevo. Me da igual. Lo que no voy a soportar es que vuelvas a quejarte de ella, cuando ha sido y es la mejor madre del mundo. Ni un insulto más, de verdad. Ni uno. Y aún menos una lágrima suya.
Desaparece de una puta vez. Por favor. Desaparece, déjala en paz, deja de hacerle chantaje. Todos estamos mejor así. Déjala ya...
30.10.11
29.10.11
Huyamos a escribir la historia.
Si te quisiera solo un poco más explotaría. Haría BUM! y todas mis vísceras mancharían la pared. Mi corazón late muy rápido y muy fuerte por ti, cada vez que recuerdo momentos juntos, cada vez que mi mirada se cruza con la tuya, y tú sonríes, y haces algo para que yo también lo haga. Me has vuelto una blanda. Se me ve en la cara que las cosas no me van muy bien pero contigo todo cambia. Contigo todo es como todo se hubiese dado la vuelta y, aunque llueva, brilla el sol más confortable del mundo. No imaginas lo bien que estoy abrazada a ti. Es como si, por fin, hubiese encontrado mi sitio en este mundo extraño que lo único que me había dado hasta ahora eran enfados y lágrimas. Por fin encajo. Gracias a ti, encuentro que todo llega.
Gracias por estar ahí, aun sin saber qué decir. Gracias por estar ahí, porque sé que es difícil entenderme, y aún más soportarme. Gracias por hacerme reír con cada palabra y alegrarme con cada recuerdo. Por hacer que las semanas no sean tan largas.
Gracias, Saúl, porque aunque tú no lo sepas eres el único que ha conseguido sacarme de toda la tristeza. Has conseguido lo que nadie: levantarme en contra de mi voluntad, hacerme ver que el mundo puede ser de color de rosa. Darme un motivo, aunque sea solo uno, para seguir luchando. Darme esperanza.
No sabes bien lo que sería de mí sin ti.
No sabes bien que no sería nada, absolutamente nada.
Gracias por estar ahí, aun sin saber qué decir. Gracias por estar ahí, porque sé que es difícil entenderme, y aún más soportarme. Gracias por hacerme reír con cada palabra y alegrarme con cada recuerdo. Por hacer que las semanas no sean tan largas.
Gracias, Saúl, porque aunque tú no lo sepas eres el único que ha conseguido sacarme de toda la tristeza. Has conseguido lo que nadie: levantarme en contra de mi voluntad, hacerme ver que el mundo puede ser de color de rosa. Darme un motivo, aunque sea solo uno, para seguir luchando. Darme esperanza.
No sabes bien lo que sería de mí sin ti.
No sabes bien que no sería nada, absolutamente nada.
El bar de la esquina.
Sabes cuando tienes tantas ganas de algo, cuando sueñas con ello noche tras noche y, cuando por fin lo encuentras... pierdes las palabras. Olvidas todo lo que llevabas queriendo decirle desde hacía días, se queda tu mente en blanco y el corazón te empieza a latir cada vez más rápido. Cada vez más nervioso. Y te trabas, te agobias, y el simple hecho de tenerlo cara a cara -cosa que llevas esperando tanto tiempo- te genera ansiedad. Dime, ¿por qué? ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué el miedo a equivocarse?
Luego lo piensas y suena tan absurdo. ¿De qué tenías miedo? ¿De decir alguna gilipollez y así perderle para siempre? sabes que te quiere de verdad, que son esas gilipolleces tuyas las que te hacen diferente. Sabes que es de esas tonterías que sueltas las que le enamoran. En realidad es la última persona a la que te debería dar miedo decirle algo. Debería comprenderte, ¿no? Debería saberlo todo de ti. Porque confías en ella, y ella en ti. Porque si de verdad quieres que sea la persona que comparta tu vida deberías quitarte la máscara y el disfraz con el que te presentas a todos.
A veces me pregunto la de cosas que no nos atrevemos a decirnos por ese miedo absurdo a cagarla. La de cosas que no hacemos porque tememos la reacción del otro. Los nervios aún, el no saber qué decirle. La ansiedad.
No, no más. Confío en ti, y te quiero. Y nunca nada malo podrá pasarnos. Y si alguna vez te equivocas, te lo diré, con una sonrisa, y lo arreglaremos juntos. Porque te quiero, y lo voy a hacer siempre, ¿me entiendes?
Siempre.
Luego lo piensas y suena tan absurdo. ¿De qué tenías miedo? ¿De decir alguna gilipollez y así perderle para siempre? sabes que te quiere de verdad, que son esas gilipolleces tuyas las que te hacen diferente. Sabes que es de esas tonterías que sueltas las que le enamoran. En realidad es la última persona a la que te debería dar miedo decirle algo. Debería comprenderte, ¿no? Debería saberlo todo de ti. Porque confías en ella, y ella en ti. Porque si de verdad quieres que sea la persona que comparta tu vida deberías quitarte la máscara y el disfraz con el que te presentas a todos.
A veces me pregunto la de cosas que no nos atrevemos a decirnos por ese miedo absurdo a cagarla. La de cosas que no hacemos porque tememos la reacción del otro. Los nervios aún, el no saber qué decirle. La ansiedad.
No, no más. Confío en ti, y te quiero. Y nunca nada malo podrá pasarnos. Y si alguna vez te equivocas, te lo diré, con una sonrisa, y lo arreglaremos juntos. Porque te quiero, y lo voy a hacer siempre, ¿me entiendes?
Siempre.
28.10.11
♥
Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía y una dolencia de melancolía por la ausencia del aire de tu viento. Paciencia necesita mi tormento, urgencia de tu garza galanía, tu clemencia solar mi helado día, tu asistencia la herida en que lo cuento. ¡Ay querencia, dolencia y apetencia!: tus sustanciales besos, mi sustento, me faltan y me muero sobre mayo. Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia, a serenar la sien del pensamiento que desahoga en mí su eterno rayo. |
25.10.11
24.10.11
23.10.11
Hace 11 meses y un día desde aquello.
Y aunque no es el mismo sentimiento, sigue habiendo algo dentro de mí que me dice que si te pierdo estaré perdiendo a una parte de mí misma para siempre.
21.10.11
TE QUIERO.
Me gustaría inventar un nuevo verbo para expresar lo que siento por ti. Porque no solo te quiero, porque todas esas parejas que hablar de amarse no tienen ni puta idea comparando este sentimiento que siento dentro y que no sé de qué manera sacarlo para enseñártelo más que pasarme toda mi vida diciéndote lo mucho que te admiro, te aprecio y te necesito. Porque tienes esa sonrisa inolvidable, porque esas tonterías tan tontas hacen que seas único y perfecto, porque en mi vida conoceré a alguien como tú y, si hace falta, no conoceré a nadie más. Porque quiero ser solo tuya y al igual que seas solo mío. Porque quiero pasar mi vida entera contigo y con nadie más, y si no pruebo más labios qué más da, si nadie jamás podrá llenarme como tú. Si eres lo que todo lo que necesito. Sé que el destino ha esperado para hacer que nos conociésemos todo este tiempo, para hacerlo en el momento preciso. Cuando yo he madurado lo suficiente para saber lo que quiero y los acontecimientos me hayan hecho darme cuenta que todo lo que necesito es alguien que me quiera de verdad y a quien amar por encima de todo.
Y eres tú, Saúl. Y te amo, lo juro. Amo cada letra de tu nombre y cada centímetro de tu piel. Cada palabra pronunciada por tus labios, cada beso de tus labios. Amo cada átomo de ti. Y odio y odiaré a todo aquel que intente alejarte de mí, y nunca me he sentido capaz de hacer peligrar mi vida y mi orgullo si hace falta por mantenerte a mi lado. Porque lo eres todo, pequeño, porque... no sé.
Porque si paso el resto de mis días contigo, sería feliz.
Sería una vida perfecta.
Porque eres mi puta media naranja, de verdad.
Te amo, Saúl.
De verdad.
No sé qué cojones haría sin ti ahora que te he conocido, ahora que sé cómo eres.
Eres una parte de mí que en poco tiempo se ha hecho un sitio tan dentro de esta alma triste, que si un día me faltas, me rompo.
Me deshago, me derrito, me esfumo.
Me muero si un día me faltas, Saúl.
No me faltes jamás.
Prometo quererte siempre.
Siempre tuya.
:)
Y eres tú, Saúl. Y te amo, lo juro. Amo cada letra de tu nombre y cada centímetro de tu piel. Cada palabra pronunciada por tus labios, cada beso de tus labios. Amo cada átomo de ti. Y odio y odiaré a todo aquel que intente alejarte de mí, y nunca me he sentido capaz de hacer peligrar mi vida y mi orgullo si hace falta por mantenerte a mi lado. Porque lo eres todo, pequeño, porque... no sé.
Porque si paso el resto de mis días contigo, sería feliz.
Sería una vida perfecta.
Porque eres mi puta media naranja, de verdad.
Te amo, Saúl.
De verdad.
No sé qué cojones haría sin ti ahora que te he conocido, ahora que sé cómo eres.
Eres una parte de mí que en poco tiempo se ha hecho un sitio tan dentro de esta alma triste, que si un día me faltas, me rompo.
Me deshago, me derrito, me esfumo.
Me muero si un día me faltas, Saúl.
No me faltes jamás.
Prometo quererte siempre.
Siempre tuya.
:)
17.10.11
Hey oh.
Ojalá el resto del mundo entendiese que las mentiras llevan a las mentiras, la violencia a la violencia, y los desprecios a las lágrimas.
16.10.11
Ay, si tú te vieses con mis ojos.
Si pudieses por un momento meterte en mi mente, saber lo que pienso, lo entenderías. Entenderías por qué eres tan especial para mí, entenderías que absolutamente todo lo que hagas va a gustarme y que tus gestos son para mí diferentes a los de todo el mundo. Entenderías el por qué de las cosas. Entenderías lo mucho que te quiero. Y jamás volverías a tener miedo de que te dejase algún día, porque verías que no es posible.
Nunca me cansaría de ti.
14.10.11
Y si, y si, y si.
Y te come el miedo y los monstruos.
Y debajo de la cama no quieres mirar por si aparecen,
pero no puedes dormir pensando que estarán ahí.
Y debajo de la cama no quieres mirar por si aparecen,
pero no puedes dormir pensando que estarán ahí.
Dime que me quieres.
Un día encuentras a esa persona que te completa y... te enamoras.
Se te llena la boca al hablar de él, te saltan las lágrimas, te vuelca el corazón de golpe.
Lo más tonto te recuerda a su sonrisa, a sus lágrimas, a su forma de ser, a sus tonterías.
A su camiseta que siempre se pone los viernes, a su cara en las fotos, a sus manías,
a la forma de ser que tanto te gusta y que sabes que no vas a encontrar en ningún otro.
Y un día sueñas que lo pierdes y lloras. Y despiertas, y sigue ahí.
No físicamente pero en tu móvil vibra un mensaje que tiene su nombre, una llamada, un toque.
Y la esperanza y la ansia y el deseo que un día estará ahí de verdad, algún día, aunque falten muchos años.
Pero estará y lo verás dormir y lo despertarás con cosquillas, o no estará pero en la cocina te espera el mejor desayuno de tu vida.
Y sólo por eso aguantarías un vendaval y mil tormentas y todos los gritos y desprecios que hiciesen falta.
Solo por verlo ahí día tras día dedicándote sus horas, su tiempo, su vida.
Dándolo todo por ti.
Dándolo todo por él.
Dando lo más importante para tu que son tus días, tus sonrisas.
Y todo porque un día se sentó a tu lado, quiso alegrarte la noche. Sólo porque perdió un poco la cabeza un día.
Que la mayor gilipollez del mundo te puede cambiar la vida, aunque no lo creas.
Que tres palabras son suficientes para robarle el corazón a alguien.
Y, si de verdad le importas, te dedicará muchas más.
Y te das cuenta que todo lo demás no merece la pena, pierde todo el sentido.
Ya no hay peleas, ni días malos, ni lágrimas nunca más.
Porque él las seca, él te sonríe, te hace una de esas tonterías que hacen todos pero que a ti te parecen especiales y consigue sin siquiera imaginárselo que le quieras más.
Cada día más.
Cada día un poco más hasta que despiertas a su lado y piensas que nunca te podrías enamorar más de nadie.
Que nadie jamás se podría enamorar más de nadie que tú de él.
Y descubres que sí.
Que nunca dejarás de quererlo cada vez más.
Que no habrá nadie que cubra su lugar nunca si un día falta.
Y empiezas a imaginar que falta, de verdad.
Que un día desaparece, se va. Quizá con otra.
Y te come la rabia, te come el miedo, te come el insomnio y las ganas de llorar.
Te mata, te asfixia, no puedes respirar.
Te ahogas en un mar oscuro y no encuentras salida a ese laberinto.
Porque sabes que si un día te falta se acabó la luz que te guía.
Se acabó cualquier luz y otra vez vivir a tientas y a tropezar.
Se acabó la felicidad y todo.
Y entonces te devuelve a la realidad con esa sonrisa que sólo él tiene y a la que aunque le faltasen los dientes a ti te seguiría pareciendo igual de preciosa.
Y le respondes con un beso.
Y te dice que le quiere.
Y otra vez te das cuenta de que nunca nadie se podría enamorar de nadie más que tú de él.
Y con toro beso vuelves a rectificar.
Imagínate así todas las mañanas de tu vida.
La vida deja de ser tan perra y tan puta, ¿cierto?
La vida se tiñe de colores de nuevo y quieres vivirla hasta el final.
Y todo esto lo consigues siendo como eres, sin prentenderlo.
Simplemente por como eres.
Gracias por hacerme sentir así, Saúl.
Si no sabes aún lo que vales tengo toda la vida para hacértelo ver.
TE QUIERO.
Se te llena la boca al hablar de él, te saltan las lágrimas, te vuelca el corazón de golpe.
Lo más tonto te recuerda a su sonrisa, a sus lágrimas, a su forma de ser, a sus tonterías.
A su camiseta que siempre se pone los viernes, a su cara en las fotos, a sus manías,
a la forma de ser que tanto te gusta y que sabes que no vas a encontrar en ningún otro.
Y un día sueñas que lo pierdes y lloras. Y despiertas, y sigue ahí.
No físicamente pero en tu móvil vibra un mensaje que tiene su nombre, una llamada, un toque.
Y la esperanza y la ansia y el deseo que un día estará ahí de verdad, algún día, aunque falten muchos años.
Pero estará y lo verás dormir y lo despertarás con cosquillas, o no estará pero en la cocina te espera el mejor desayuno de tu vida.
Y sólo por eso aguantarías un vendaval y mil tormentas y todos los gritos y desprecios que hiciesen falta.
Solo por verlo ahí día tras día dedicándote sus horas, su tiempo, su vida.
Dándolo todo por ti.
Dándolo todo por él.
Dando lo más importante para tu que son tus días, tus sonrisas.
Y todo porque un día se sentó a tu lado, quiso alegrarte la noche. Sólo porque perdió un poco la cabeza un día.
Que la mayor gilipollez del mundo te puede cambiar la vida, aunque no lo creas.
Que tres palabras son suficientes para robarle el corazón a alguien.
Y, si de verdad le importas, te dedicará muchas más.
Y te das cuenta que todo lo demás no merece la pena, pierde todo el sentido.
Ya no hay peleas, ni días malos, ni lágrimas nunca más.
Porque él las seca, él te sonríe, te hace una de esas tonterías que hacen todos pero que a ti te parecen especiales y consigue sin siquiera imaginárselo que le quieras más.
Cada día más.
Cada día un poco más hasta que despiertas a su lado y piensas que nunca te podrías enamorar más de nadie.
Que nadie jamás se podría enamorar más de nadie que tú de él.
Y descubres que sí.
Que nunca dejarás de quererlo cada vez más.
Que no habrá nadie que cubra su lugar nunca si un día falta.
Y empiezas a imaginar que falta, de verdad.
Que un día desaparece, se va. Quizá con otra.
Y te come la rabia, te come el miedo, te come el insomnio y las ganas de llorar.
Te mata, te asfixia, no puedes respirar.
Te ahogas en un mar oscuro y no encuentras salida a ese laberinto.
Porque sabes que si un día te falta se acabó la luz que te guía.
Se acabó cualquier luz y otra vez vivir a tientas y a tropezar.
Se acabó la felicidad y todo.
Y entonces te devuelve a la realidad con esa sonrisa que sólo él tiene y a la que aunque le faltasen los dientes a ti te seguiría pareciendo igual de preciosa.
Y le respondes con un beso.
Y te dice que le quiere.
Y otra vez te das cuenta de que nunca nadie se podría enamorar de nadie más que tú de él.
Y con toro beso vuelves a rectificar.
Imagínate así todas las mañanas de tu vida.
La vida deja de ser tan perra y tan puta, ¿cierto?
La vida se tiñe de colores de nuevo y quieres vivirla hasta el final.
Y todo esto lo consigues siendo como eres, sin prentenderlo.
Simplemente por como eres.
Gracias por hacerme sentir así, Saúl.
Si no sabes aún lo que vales tengo toda la vida para hacértelo ver.
TE QUIERO.
¿Quién te queda cuando no tienes nada que ofrecer?
Está genial eso de tener amigos cuando estás bien, cuando todo te sale de muerte y brilla el sol y el camino está bien definido. Te hacen sonreír, te ríen tus bromas, son buenos compañeros. Son geniales, los quieres, les cuentas tus secretos y ellos te prometen guardarlos. Y qué buenos amigos, y qué aire más limpio y qué agua más tranquila. ¿Pero qué pasa cuando se nubla el cielo? Cuando sopla el viento, cuando comienzan las olas. Dime si no se asustan, dime si no se miran entre ellos con dudas. Dudas. Dudas de qué les conviene. Y muchos se largan corriendo a su casa, y te dejan allí sin siquiera preguntar. Te dejan a la intemperie sola. Porque ya no brilla el sol, y hace frío, y el viento les hace daño en la cara. Y ya volverán cuando amaine, ¿verdad? Cuando todo se calme. Eso ni son amigos ni son nada.
Panda de falsos hijos de puta. No sé ni cómo miraros a la cara sin escupir. No entiendo como podéis ahora preguntarme que qué tal estoy, después de haberme dejado con toda la mierda encima y no haberme echado ni una mano. Ahora lo que os va es el morbo del qué pasó, ¿no? Si lloré mucho, si lo he solucionado. Porque si sigue el problema otra vez a esconderos debajo de las sábanas.
Porque aquí para dar la cara ya estamos nosotros, los tontos, ¿no? Que ellos nos solucionen los problemas y cuando ya cese la corriente volvemos. Y mientras pues nos dejamos llevar y nos aguantamos lo que nos digan sin personalidad ni palabra. Porque sois todos unos putos borregos sin voz ni voto, porque estáis agilipollados y no tenéis cojones a defenderos por vosotros mismos. Y sí, me parecéis todos unos putos cobardes de mierda, es cierto, pero tiene más: sois unos traidores y unos desagradecidos. Porque si yo ahora estoy como estoy es por haberos salvado el culo, porque sabéis que si yo no hubiese puesto el grito en el cielo en voz de todos ahora muchos no tendríais ni puta idea de matemáticas ni de nada de lo que os están hablando, y seguiríais tragando sin rechistar.
Pero, ¿sabéis? No me arrepiento de nada de lo que he hecho. No necesito vuestra compasión, no quiero que me digáis que lo sentís por mí. Más lo siento yo por vosotros porque os habéis pasado todas vuestra vida lamiendo el culo de los demás para sobrevivir, bajando la cabeza y haciendo lo que los demás dicen sin cuestionaros ni una puta palabra. Yo nunca seré como vosotros, nunca. Nunca me veréis creyéndome algo simplemente porque sí, nunca me arrepentiré de algo que he hecho si en ese momento lo creí correcto.
No, no me siento mal por nada, ni siquiera os odio. Solo siento pena porque el resto de vuestros días seguiréis así, dorándole la píldora a vuestros jefes, siendo los calzonazos de vuestras mujeres o las maltratadas de vuestros maridos, sin capacidad para decir "BASTA YA" en el momento preciso.
Que os vaya bien. Yo ya he aprendido a no intentar cambiar el mundo. Y espero que el mundo se de cuenta que no hay forma de cambiarme a mí.
No dejaré de quejarme por una injusticia que cometan contra mí o mis VERDADEROS amigos.
A todos los demás, que os den por el culo.
Me habéis fallado.
Panda de falsos hijos de puta. No sé ni cómo miraros a la cara sin escupir. No entiendo como podéis ahora preguntarme que qué tal estoy, después de haberme dejado con toda la mierda encima y no haberme echado ni una mano. Ahora lo que os va es el morbo del qué pasó, ¿no? Si lloré mucho, si lo he solucionado. Porque si sigue el problema otra vez a esconderos debajo de las sábanas.
Porque aquí para dar la cara ya estamos nosotros, los tontos, ¿no? Que ellos nos solucionen los problemas y cuando ya cese la corriente volvemos. Y mientras pues nos dejamos llevar y nos aguantamos lo que nos digan sin personalidad ni palabra. Porque sois todos unos putos borregos sin voz ni voto, porque estáis agilipollados y no tenéis cojones a defenderos por vosotros mismos. Y sí, me parecéis todos unos putos cobardes de mierda, es cierto, pero tiene más: sois unos traidores y unos desagradecidos. Porque si yo ahora estoy como estoy es por haberos salvado el culo, porque sabéis que si yo no hubiese puesto el grito en el cielo en voz de todos ahora muchos no tendríais ni puta idea de matemáticas ni de nada de lo que os están hablando, y seguiríais tragando sin rechistar.
Pero, ¿sabéis? No me arrepiento de nada de lo que he hecho. No necesito vuestra compasión, no quiero que me digáis que lo sentís por mí. Más lo siento yo por vosotros porque os habéis pasado todas vuestra vida lamiendo el culo de los demás para sobrevivir, bajando la cabeza y haciendo lo que los demás dicen sin cuestionaros ni una puta palabra. Yo nunca seré como vosotros, nunca. Nunca me veréis creyéndome algo simplemente porque sí, nunca me arrepentiré de algo que he hecho si en ese momento lo creí correcto.
No, no me siento mal por nada, ni siquiera os odio. Solo siento pena porque el resto de vuestros días seguiréis así, dorándole la píldora a vuestros jefes, siendo los calzonazos de vuestras mujeres o las maltratadas de vuestros maridos, sin capacidad para decir "BASTA YA" en el momento preciso.
Que os vaya bien. Yo ya he aprendido a no intentar cambiar el mundo. Y espero que el mundo se de cuenta que no hay forma de cambiarme a mí.
No dejaré de quejarme por una injusticia que cometan contra mí o mis VERDADEROS amigos.
A todos los demás, que os den por el culo.
Me habéis fallado.
13.10.11
Te quiero Saúl.
Y ya está.
Y lo demás, me da igual.
Porque sé que todo esto acabará y que tú y yo ya estaremos muy lejos.
En una caravana de colorines, llena de humo,
inventando un nuevo idioma que nadie entienda,
perdiéndonos en algún lugar donde nadie pueda encontrarnos.
Para siempre felices.
Porque sin duda eres todo lo que quiero, todo lo que he buscado.
¿Quién me iba a decir a mí que te encontraría una noche al azar, al final de verano?
¿Que tendrás esos ojitos marrones tan bonitos, y serías tan tímido conmigo?
Quien me iba a decir a mí que tenías los mismos gustos y esa sonrisa de tonto capaz de enamorar a a cualquiera...
Nadie, NADIE, me ha hecho sentir como tú.
Nadie ha conseguido que todo me de igual, que solo quiera que llegue otra vez el día de verte,
para olvidar todo lo demás.
Para ser tuya y que le den por culo al mundo.
Porque me da igual lo que piensen todos, ¿sabes?
Me da igual todo.
Siempre y cuando esté a tu lado.
Y me lleves siempre contigo. A conocer el mundo exterior o el que llevamos dentro.
Pero siempre juntos, sin separarnos demasiado.
Lo suficiente para echarnos de menos.
Te quiero, preciosísimo, eres especial para mí.
Muy, muy especial.
Y eso que hoy no estoy inspirada.
Ai loooooviuuuuu tummoooorrouu ailooooviu MACOCO.
12.10.11
MACOC♥.
No te imaginas lo que significas para mí, no sabes... no sabes nada. Pero algún día te contaré todo esto, verás que es cierto, que una vez me equivoqué pero lo mejor que he hecho mi vida ha sido rectificar y pedirte perdón. Porque eres la persona al lado de la cual imagino mi vida en un futuro. De verdad. Porque sé que todos mis días serían distintos. Porque brillas con luz propia, porque te sitúas en extremos tan opuestos que casi no me puedo creer que existas. Porque haces las mayores gilipolleces del mundo, eres capaz de ponerme roja de vergüenza con tres palabras, y a la vez eres tan listo e inteligente que nunca dejas de sorprenderme. Desde que te conozco mi vida es radicalmente distinta, y ya no hay más días malos ni tristes. Porque tú siempre tienes esas palabras tontas que me sacan mil sonrisas. Porque te quiero, Saúl. Y quiero que dentro de veinte, cincuenta, o setenta años sigamos juntos. Para hacer carreras de silla de ruedas, ver películas extrañas, comentar libros aún más raros e ir de tiendas para que le digas a la dependienta que quieres devolverme porque no te quedo bien. Y que me sigas llamando cariño y nena, y que cuando te llame maricón muerdealmohadas me llames zorrón. Eres tan especial que jamás de los jamases quiero perderte. Eres único. ÚNICO, cielo.
Y te quiero más que a nada.
Y te quiero más que a nada.
9.10.11
Posdata:
A veces me equivoco al sentir. A veces creo que quiero un mundo a una persona, y lo escribo, y al día siguiente la aborrezco. Y aunque ya hace días que Eloy sigue otro camino diferente al mío, es ahora cuando me doy cuenta que no puedo sino odiarlo. Es otro más, otra persona que aparenta, que no es él mismo, que tiene vergüenza de lo que le gusta hacer y por ello no lo hace.
Todas las personas son iguales, todos somos iguales.
Quiero salir de esto.
Quiero salir contigo, Saúl.
Todas las personas son iguales, todos somos iguales.
Quiero salir de esto.
Quiero salir contigo, Saúl.
Una despedida breve.
Te has olvidado de lo que fuimos o has abierto los ojos a lo que soy. Sea como sea, has dejado de lado lo que nos unía más allá de cualquier pelea o riña. Has dejado de escribir. Yo sólo puedo ya desearte que seas feliz, muy feliz. Mucho más de lo que sé que serías a mi lado.
2.10.11
...
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
1.10.11
...
Te quiero, joder, te quiero. Y no puedo explicarte todo. No puedo decirte que un día me equivoqué, cometí un error y por eso aora te estroy perdiendo. Pero te quiero. Te quiero más que a mi puta vida y se me rompe el corazón cada vez que me recuerdan el daño que te estoy haciendo sin querer. Ojalá no me hubiese equivocado, ojalá las cosas no fuesen tan difíciles. Ojalá no las hubiera complicado tanto.
Te quiero, mi cielo, te quiero no sabes cuanto...
Te quiero, mi cielo, te quiero no sabes cuanto...
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