Sonrisa que no tienen precio. Gracias por calmar el huracán de mi alma, cuando empezaba a volver a formarse. He de admitir que a veces dudo, que pierdo equilibrio, pero tú conoces la forma de estabilizarme, de evadirme, de sacarme una sonrisa. Me he preguntado mil y una vez qué pasaría si tú y yo... bueno, si un día dejásemos de ser tú y yo, ¿me entiendes? Si un día fuésemos simplemente Jorge... y Lena. Que dejásemos de ser un conjunto, un nosotros. A veces me lo he planteado como posibilidad.
Pero cuando llego a la conclusión de que se acabarían momentos como hoy, como todos los días. Que ya no habría persona que me recogiese de la academia, que nadie fumaría conmigo cajetillas y más cajetillas, que me besaría cuando le prohibiese hacerlo, que aguantase días tristes, que me sacase una sonrisa donde solo había dolor, que estuviese ahí siempre que lo necesitase...
Sé, porque no soy tonta, que alguien distinto podría hacerlo también, hacer las mismas cosas. Pero no tendría los mismos gestos, la misma sonrisa.
Eres imprescindible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
e'cribe tu coment loqui