2.6.11

Que con el calor que hace...

 ¿para qué poner las sábanas?  
Te necesito. Puede que suene egoísta pero te necesito. Eres el pilar que me mantiene pase lo pase, me gustaría ser para ti una apuesta segura. Me gustaría seguir sacándote sonrisas, como siempre. Y si algún día he de secarte las lágrimas, que no sea mi culpa. No quiero hacerte más daño, nunca más. Quiero que seas feliz y ser así feliz contigo. Quiero que seamos uno de nuevo, como siempre habíamos sido. Que sepamos todo uno del otro, que nadie más sepa nada. Que sigamos celebrando los veintidós, que los domingos que no tengamos nada que hacer los pasemos viendo películas, que sigas criticando todo lo que me gusta, y todo lo que hago, y todo lo que digo. Que sigamos metiéndonos uno con el otro. Quiero volver a lo de antes, quiero, quiero, quiero...
Pero sé que no puedes. Sé que yo no puedo cumplir la única condición que me pides. Tendemos a destruirnos uno al otro, pero no te cambiaba por nada del mundo. Porque cada vez que recuerdo todo lo que hemos pasado, sonrío. Porque aún no se ha apagado la llama para mí. Porque ya puede silbar el vendaval, puede llegar el peor tornado. Pueden quemarme otros cuerpos calientes. Pero nadie, nadie es tan cálido. Nadie está tan dentro de mí, nadie conoce todo esto. Nadie sabe de mis sentimientos como tú. Nadie sabe nada de mí comparado contigo. No quiero que nadie más lo sepa.
Pero este no es el momento. Y no está la vida para desperdiciar el tiempo, ¿verdad? Hay que aprovecharlo al máximo. Ya llegarán otros tiempos, otros aires. Ya llegará, estoy segura. Pero hasta entonces me quedo así, contigo hoy, mañana con otros que no sepan apreciarme.
Con otros que me convenzan cada vez más que al único que quiero es a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

e'cribe tu coment loqui