12.6.11

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Me llamo Elena, pero me gusta que me llamen Lenita. Tengo una obsesión insana con el color verde, el pelo muy rizado y demasiado veneno en la sangre. Moriré el día que me muerda la lengua. Hablo mucho y mal, pero nunca con maldad, nunca queriendo hacer daño. De mi se habla peor, eso estoy segura. Me gusta sonreír, y que me sonrían. Tengo pocos amigos de verdad, pues últimamente no se puede confiar en nadie. Por ellos lo daría todo. Tengo mil amores platónicos que nunca conoceré. Soy orgullosa hasta en los detalles más absurdos, lo cual es un gran problema. Pero es que cada vez que bajo la guardia me clavan mil puñales por la espalda. Hace tiempo que me prometí no volver a arrastrarme por nadie, pero siempre vuelvo a hacerlo. Y curiosamente, siempre por alguien que no vale la pena. No quiero al máximo nunca, por miedo. Es algo que no puedo evitar. El 90% de mi tiempo me lo paso vagueando, durmiendo, o haciendo cosas poco productivas. No me gusta el color negro, ni los días nublados, ni el pescado. No me gusta comer, nunca tengo hambre. Adoro el sol y odio la playa. Me quemo con facilidad. Soy una tía híper sensible, lloro por todo. Por fuera puedo parecer algo dura, y antipática, pero soy todo lo contrario.
Tengo un gran vacío en mi interior que solo mis mejores amigos consiguen llenar. Tengo problemas con mis padres cada cierto tiempo. Me gustan siempre trescientos tíos a la vez, y cuando consigo que me hagan caso ya los he olvidado. Necesito a alguien que me haga daño, necesito que me hagan luchar. Pero por el momento no quiero nada, quiero a mis amigos, quiero alguna subida de autoestima alguna noche al azar. Pero me siento incapaz de regalarle mi vida de nuevo a alguien. Me han traicionado y he hecho daño, soy una persona vengativa y rencorosa cuando hay que serlo.
He pasado malas épocas, pero ya he encontrado el remedio a todas ellas. Cuando no entiendes al resto del mundo, cuando nada tiene sentido y tu alrededor empieza a dañarte sin razón, sólo veo una manera de salir de ese horrible círculo: evadirse. Fumo petas casi todos los fines de semana. Me gusta la sensación de ingravidez, me gusta sentirme sin preocupaciones por un par de horas, me gustan mis ojitos verdes tintados de color rojo, me gusta ver las cosas de una forma distinta a la habitual. Sé que es malo no afrontar los problemas, pero a veces no puedo. Soy una persona débil, me canso con facilidad, de todo.
Me harto.
Me gusto mucho a veces, me odio otras. No tengo nada de especial, en realidad, nada remarcable. Y me gustaría. Pero me conformo con lo que soy.
Soy casi todo lo que tengo.

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