Estoy harta de este dolor que siento tan profundo en el pecho, y de que no os deis cuenta ninguno. Estoy cansada de aparentar, de mentir, de fingir que he hecho las cosas bien cuando sé que me he equivocado. Claro que he pasado página, claro que ya no hay nada de amor para ti. Pero me sigues importando ¿entiendes? No has desaparecido de mi vida, y punto. Quizá tú seas lo suficientemente infantil como para olvidarte de mí ahora que no tienes ningún interés sexual, y si es así, me parece genial. No quiero verte más, ¿me oyes? Me da igual si entiendes o no algún día todo lo que has perdido. Para mí has pasado a ese cesto de gilipollas que pueden hacer lo que les salga del capullo con su vida, y ya está. No soy egoísta, no soy una mala persona. Quería guardar algo de la confianza y la complicidad, pero tu mundo es otro ya.
Si es que es verdad que no hay excepciones.
Sólo decepciones.