6.11.10

Te adoro.

Sin querer o no, me acabas de sacar de toda mi tristeza. Sé que esto acabará mal, porque siempre acaba así. Pero joder, ¿qué más da? Sólo quiero pasar una tarde en tu casa, una inocente tarde jugando a ser médicos y a olvidar que las personas que nos quieren no se quieren a sí mismas lo suficiente para correspondernos.
Gracias, aunque nunca vayas a leer esto ni a saber por qué lo escribo. Gracias por hacerme ayer la tía más feliz del mundo, gracias por haberme ayudado a ganar una batalla que consideraba perdida. Gracias, aunque esta tarde no me llames y yo me quede echa polvo. Porque eso será fácil de olvidar. Pero las veces que ayer a solas me dijiste cuánto te encantaba estar conmigo, que me presentases así a tus amigos, que me hicieras sentir la princesa del cuento...
Tío, algún día te darás cuenta de que soy la mujer de tu vida, y no sólo la chica con la que te lo pasas bien las tardes que te dicen que tu novia te ha puesto tantos cuernos que no pasas por la puerta. Pero sé esperar, a mí manera, pero sé. Y algún día, te darás cuenta...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

e'cribe tu coment loqui