Sonriendo, viendo lo dulces que eres rasgando las cuerdas de una guitarra, cantándome en voz baja para que sólo yo lo oigo. Y de pronto me miras, algo se enciende en mí, una chispa. Y de pronto oírte gritar que morirías por mí, que me echas de menos cada vez que no estoy, que no vas a dejarme nunca, que me quieres más que a nada y a nadie... Para que todo el mundo lo oiga, para que todo el mundo lo sepa.
Se me encoje el alma al pensar en ti.
No quiero que te vayas nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
e'cribe tu coment loqui