20.11.10

Odio no ver cómo te escurres entre mis dedos, pero saberlo. Odio que sea otra la que te tenga dominado y la que dicte tu sonrisa. Odio que por mí sólo vayas a reír, nunca llorar, porque no valgo tanto la pena. Odio que me des besos en la mejilla en sustitución de los besos que a ella no puedas darle en los labios. Odio que me hayas hecho entrar en tu juego y no poder salir ahora, por haberte enredado aposta en mi alma. Odio no saber si juegas o no conmigo, y por tanto tener que suponer que sí, que es eso lo único que haces y quieres hacer conmigo.

Odio quererte a cambio de besitos como quiere tu abuelita, y sonrisas, y cogernos de la mano cuando nadie mira y delante de ella hacer como si fuese algo menos que otra más. Odio no poderte pedir que te decidas de una vez y que me tengas en este hilo tan fino y cortante que me hace sangrar el corazón cada vez que te veo. Odio ser para ti lo que probablemente tú eres para ella, una diversión, un juguete, un juego más, tiempo perdido en algo tonto. Odio que me digas que te hago enloquecer cuando soy yo la que está desquiciada imaginando tu olor cuando no está rodeándome. 

Odio, odio, odio quererte tanto, tanto, tanto a ti, y a tu sonrisa...


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