27.11.10

No puedo ya.

No sé qué me pasa. Sé que no he dejado de quererte ni voy a dejar de hacerlo nunca, no sé si es la lluvia. Sé que seguiré soñando con tu sonrisa aunque se apague para siempre, no sé si volveré a besarla. Quizá es ese mi miedo, quizá que no quiera volver a hacerlo. Intento ahogar pensamientos y fantasmas en alcohol pero son ellos los que me ahogan a mí. Mi alma es un mar de dudas y una tormenta de no emociones. ¿Dónde se esconden ellos? ¿Dónde hay un lugar en el que pueda esconderme yo?
Es tu sonrisa, que es demasiado bonita, que me ciega. Que me dice sin palabras que no me acerque a ti, que me voy a hacer daño, que quemas como el fuego. Quiero creerme todas tus palabras pero es tan difícil cuando empiezo a razonar. ¿Quién coño va a quererme tal y como soy, una imbécil? Si no soy nada, si huelo a polvo y a lágrimas, si estoy sola. Apesto a desesperación y soledad e indecisión y desgana. Si no hay forma que me quiera a mí misma cómo van a quererte los demás.
Sigue dejando que te quieran, sin querer. Sus manos en tu pecho, buscando el latido de tu corazón. Y como no lo encuentran, pues disimulan, ¿verdad?
¿Por qué estás tan sola? ¿Cuándo empezó a pasarte esto?
Quizá cuando empezaste a mentir diciéndote a ti misma que no sentías nada por los demás y por quien no sientes nada es por ti misma. Porque no eres nada, eres menos que nada. Eres lo que siempre resta, un número en negativo, buscando un sol al que apagar y hundir. Buscando que te quieran sólo para sentirte querida por alguien. Querer por querer. Que ni para querer sirvo, ni para que me quieran.
Yo aquí llorándote y tú quien sabe. Tú quizá haciéndote una paja pensando en otra. Quizá, quien sabe, soñando decirle las palabras que me dices a mí a cualquier otra que se las trague también, otra que lo haga mejor, que sea mejor. Que no esté vacía. Que no se amargue cuando llueve por saber que más lágrimas ha derramado por sí misma y la pena que se da que gotas han caído en la ciudad.
Deja de buscar dentro lo que no va a encontrar nadie. Lo que no existe.
Que no existo, que no lo ves, que no te mientas, que no me obligues a mentirme. Que cada vez que intento estar sola empiezo a sentirme tan sola que necesito a alguien. Que cuando intento querer a alguien me hacen estar tan sola que ya no quiero volver a acercarme a la tristeza nunca más. Pero vivo en ella. No es parte de mi ser, mi corazón está hecho de mis propias lágrimas, mis ojos, mis órganos también.
Mis pulmones están negros de tanto fumar lo que no debo para olvidarme de lo poco que veo en mí. ¿Que quién sabe? Yo lo sé. Que esas palabras las he oído antes en otros labios distintos, aunque quizá no en una sonrisa tan bonita. Pero eso no cambia nada. Las palabras se las lleva el viento, otro las dirá con otro orden, mejor, peor. Pero nunca las sentirán. Porque por mí no se siente.
Por mí solo se llora o se ríe.
Porque yo solo lloro y si río es por pena de mí misma.

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