No soy atractivo, llámame galán;
no tengo mirada seductora, nunca tengo plan.
Siempre estoy tranquilo, siempre al acecho,
tú me ofreces labios: yo los dejo satisfechos.
Siempre voy despacio, nunca ando deprisa;
prefiero ir llenándote la boca de sonrisas.
Yo no soy el soso, tú eres la hija puta,
claro que tengo sonrisa, pero sólo si la buscas.