15.5.12

¿Acaso tengo yo la culpa de tu fracaso?

Aquí estoy, sin saber muy bien qué debería hacer. Sin atreverme del todo a aceptar los errores, confusa. ¿Tengo yo la opción de elegir o sólo me dejo llevar? ¿Es momento ahora de dejar de ser un camello que carga las ideas viejas del cerebro de mi padre y convertirse en el león que siempre he querido ser? Quizá pueda comerme el mundo, y tú me frenabas. Quizá lo que está mal ya no lo está, una vez muertos y enterrados tus dogmas. Quizá sea el momento de probar.