Soy perfectamente consciente que mi mundo funciona completamente distinto al tuyo, que en mi cabeza las cosas son distintas a como tú las ves. Me gustaría explicarte el por qué, pero sé que jamás escuchas nada de lo que te digo. Demasiados pájaros en mi cabeza, ¿qué idea va a tener un quinceañera de nada? Y tienes razón, no tengo idea de nada. No comprendo nada. No entiendo a las personas. O quizá las entiendo demasiado bien, y a la que no comprendo es a mí misma.
En mi cabeza rara vez hay problemas. Hay preocupación, hay odio, hay amor, hay vergüenza, hay cariño. Pero sólo a veces, sólo en momentos tan fugaces... Y en esos momentos soy jodidamente feliz. Aunque sea tristeza, aunque esté llorando y odie y me muerda la lengua hasta sangrar, soy feliz. Porque siento. Porque no me da igual. Pero tú bien me conoces (o eso crees), y sabes que siempre aparento ser feliz. Estar completa.
Sólo soy una perfecta mentirosa en el arte de los sentimientos. Cuando no siento, creo hacerlo. Necesito hacerlo, para ser feliz. Y aunque sea una felicidad falsa y fingida es mejor que la tristeza que da estar jodidamente vacía, sin nada que sentir.
Sé que soy capaz de explicarlo mejor, pero tú nunca llegarías a comprenderlo de todas formas. Sólo me queda algo por decir, y es que pocas personas pueden hacer sentir de veras a una persona como yo. Y, que tú, no lo consigues. Lo siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
e'cribe tu coment loqui