17.6.17

el fin de una era

No sé si hace tiempo que no soy yo o que nunca fui capaz de descifrarme. Ahora me miro y no veo nada. Ya no escribo, ya no leo, ni dibujo. Recientemente tampoco estudio, ni como, ni salgo a la calle a divertirme. Hace ya meses que solo hablo con las dos únicas personas que son capaces de comprenderme. A los demás les miento, moldeo mi imagen y la imagen que ellos tienen de mí para que me acepten y sentirme aceptada. Ni siquiera sé si soy sincera con mis dos amigos porque no lo soy conmigo misma.

Siento que no soy nada ni nadie. Creo que estoy triste, a veces. Luego me doy cuenta de que no siento nada, que he bloqueado la voz de mi interior. Porque cuando habla, cuando recuerdo lo que fui y pude haber sido, me consume la nostalgia y me siento inútil, al no saber cómo volver a aquel estado en el que todo iba bien, a pesar de los problemas.

Ahora nada va mal, excepto yo. Todo funciona, todo sigue su curso. Pero yo me quedé atrapada en una jaula, en mí misma. Hace años también estaba triste, pero me distraía pensando que era mejor y funcionaba, Ya no, ahora me miro y miro mi pasado y solo me arrepiento de lo que podría hacer y no hago. Ahora solo veo las sombras y la desesperanza. Sólo quiero acabar este transcurso de días sin sentido ni emoción, para descansar por fin tranquila. Me siento como un muerto en vida, que continúa andando porque su corazón aún bombea, porque unas pocas personas aún ven en estas ruinas la construcción de una catedral.

Pero yo nunca quise ser nada grande y ostentoso, otros creyeron en mi potencial y yo confié en ellos. Lo intentaron todo por mí: mis amigos y familia. Y ahora que sólo soy un cúmulo de desechos, no sé como mantener aquella imagen de seguridad en mí misma, de fuerza. Quizá sigo siendo la misma, quizá no. Lo que ya no se sostiene en pie es el disfraz que me permitía sentirme aceptada en un mundo que nunca dejó de ser extraño para mí. Me siento rechazada y rara. Nunca esperé que nadie me comprendiese pero tampoco que no se me aceptase. El mundo es cruel, mi padre tenía razón: hay que ser fuerte para que no te coman.

Pero yo no soy fuerte. No soy independiente, no soy brillante, no soy especial. Sólo soy una más, antes llena de pretensiones y ahora tan solo de paja.

Sólo busco el fin de malestar contínuo y desagradable, pero para ello necesito resolver preguntas sin respuesta. ¿Soy yo o es el ambiente que me rodea? ¿Siempre fui así o, de alguna forma, se ha desarrollado dentro de mí este atroz monstruo devorador de emociones?

Poco a poco siento que ya nada importa, ni siquiera mis amigos y familia, los últimos que me quieren. Porque al final, ¿qué importa? Si lo que ellos aman, no existe, solo era una máscara. ¿Qué ocurrirá cuando el muro agrietado que separa lo que soy y lo que otros quieren que sea se derrumbe? Nunca nadie supo quien soy.

Con la máscara fuera, no puedo evitar a veces verme en el espejo, sincera y real. Y el reflejo solo me devuelve frustración y ansiedad por lo que podría ser y no soy, una y otra vez. Las oportunidades y tiempo perdido, que no supe o no quise aprovechar. Y día a día va a peor esa angustia existencial, que comencé a notar como un pequeño incordio cuando salía de casa hacia la universidad, y que ahora no me deja salir de la cama a la cocina para comer cuando estoy hambrienta. Una sensación que me atrapa en una jaula invisible y hasta me niega el derecho a ser nada ni nadie.
¿Qué otra opción tengo entonces,? Si todas mis fuerzas las gasto en luchar contra mí misma una y otra vez para convencerme de que no estoy tan mal, de que todo va bien, de que no me acosa ningún problema. ¿Qué me queda, si aunque no me falte nada, si aún teniéndolo todo, no consigo vencer y es la voz del odio la que gana día tras día? Solo soy un trapo de lágrimas, perezosa, dependiente, perdida porque no quiere encontrar la forma o manera de salir de este agujero.

Si ya no quiero perder más batallas contra mí misma, ¿qué me queda?
Tan solo desaparecer.
Y así dejar para los que aún siguen ahí y lo merecen todo, un recuerdo.
Si no feliz, al menos, no tan malo.