Estoy cansada de este constante pasar de las horas sin encontrar ni un solo motivo que me provoque una sonrisa sincera. Odio este sinsentido de vivir por no morir, de arrastrarse a donde los minutos me lleven; odio estas noches no faltas de cansancio pero sí de sueño, momento en el que mi subconsciente me traiciona y recuerdo todo aquello... todo aquello que tardé meses en olvidar. Vuelven las memorias a torturarme, vuelven las palabras dolorosas y las miradas de decepción. Vuelven las lágrimas y el nudo en la garganta, desaparece la luz y las ganas de seguir luchando.
¿Luchando por qué? ¿Por conseguir entrar en una carrera que me obligará a sentarme frente montones de apuntes y libros mientras mi juventud pasa y me abandona? ¿Para conseguir un trabajo en el que siempre habrá alguien por encima para joderme, para hacerme la vida imposible?
Tu plan de vida es este, te lo explico: termina la carrera, empieza a salir con cualquiera porque todos van a ser igual de gilipollas; comienza a trabajar en un curro que explota tu autoestima, tiempo, y felicidad; deja a tu anterior pareja porque no, no funciona, y comienza a vivir solo, hasta encontrar otro que parezca menos gilipollas. Métete de cabeza en el sistema y tragar mierda hasta que no puedas más. Y cuando no puedas más, pues... sigue tragando.