30.8.11

Me estás metiendo la moral en la mente.


Bendito el día que te sentaste conmigo a hablar y me sacaste mil sonrisas. Bendito tu sentido del humor y tu forma de ser. Gracias por todo, por sacarme de ese agujero negro que no me dejaba respirar desde hacía meses. No hay nadie como tú.
Nadie como tú, Saúl.





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